miércoles, 21 de marzo de 2012

Sailor Moon y Los Star Warriors; Capítulo 0.24



Sailor Moon
y
Los Star Warriors
Los Star Warriors Evolution, Episodio Especial.
Capítulo 0.- Dimensión “S”.
S.C. 0.24 – Las semillas estelares.
—Poderoso Guerrero, Time One… Mis súbditos y yo no tenemos palabras para agradecerte lo que has hecho hoy por nosotros. —Dijo Sailor Galaxia aproximándose al extranjero.
—Ha sido un placer, Majestad. —Respondió Time One inclinándose reverencialmente ante la Reina. —En realidad tenía ya pensado buscarle para solicitar una entrevista. Aunque he de confesar que nunca imaginé, pese a mis poderes, haber logrado llegar al centro de la galaxia.
— ¿Y cómo es que has llegado hasta aquí? Como ya has mencionado en más de una ocasión, es un viaje muy arriesgado.
Time One hizo una mueca y desvió su mirada hacia el piso. No le gustaba la respuesta que tenía que dar, pero tenía que darla.
—Sailor Galaxia… Lamento mucho tener que ser portador de malas noticias, pero hay un par de problemas por los que era importante para mí encontrarme contigo. Mi llegada a este lugar no fue casualidad… He llegado hasta aquí siguiendo a ese monstruo… ¡Desde la Tierra!
El Corazón de Sailor Galaxia dio un vuelco y en su estómago se hizo un terrible vacío. A ella le costó muchísimo esfuerzo pelear contra el monstruo. Y si éste venía desde la tierra, eso significaba que Sailor Moon…
—Como debiste haber escuchado, ese monstruo no era un ermitaño. Era el servidor de un ser terrible al que mis amigos, Los Star Warriors, y yo hemos venido siguiendo a través de cientos de mundos. Hasta que nos dimos cuenta que su ejército se ha establecido en la Tierra. Según nuestras investigaciones, todo parece indicar que… “Él” está tras Sailor Moon…
Como lo temía. Eso era precisamente lo que Sailor Galaxia sospechaba y no quería oír. Sin embargo, las palabras del guerrero no eran solo un mal presagio. También ocultaban un buen augurio, pues daba a entender que él y el resto de los Star Warriors también se encontraban en la tierra. Y si Time One había logrado vencer a un monstruo tan poderoso sin haber sudado una sola gota, tal vez Sailor Moon no corriera tanto riesgo. Pero ella sentía en el corazón que no podía confiarse y sentarse a esperar… ¡Ella tenía que hacer algo!
—No sé si lo consideres mucho atrevimiento, —continuó Time One, —pero me gustaría pedirte, Sailor Galaxia, que me acompañes a la Tierra.
»Mis amigos y yo tenemos la seguridad de poder pelear contra el enemigo, pero estaría mucho más tranquilo si pudiese asegurar al máximo la protección de Sailor Moon.
Sailor Galaxia lo pensó unos instantes. No podía permitirse abandonar el Planeta de Cristal. Pero allí estaban las Sailor Crystals. Ellas la miraron y le asintieron, animándola a aceptar la invitación del viajero estelar. La seguridad que le transmitían sus nuevas amigas la reconfortaba. Así es que con esa confianza de su lado, ella aceptó.
—De acuerdo, Time One. ¡Cuenta conmigo!
— ¡Genial! —Exclamó Time One, aunque se dio cuenta de que en realidad no sabía cómo hacer encajar a Sailor Galaxia en su plan. Lo que tendría que hacer sería consultar inmediatamente y lo más rápido posible con sus compañeros, puesto que ya le había hecho él la invitación, sería muy descortés adelantarse y decirle a ella que lo alcanzara como pudiera. —Sólo permíteme un momento mientras le aviso a mis compañeros que vamos para allá y poder recibirte como es debido.
Ese cometario les provocó risa a quienes lo escucharon. Time One aprovechó el momento de buen humor para apartarse un poco e intentar comunicarse con el resto de los Star Warriors. Pero por más que lo intentaba, sus poderes psíquico-telepáticos parecían rebotar en las paredes de ese micro-universo que rodeaba al planeta de Cristal. Con algo de frustración y preocupación, decidió cambiar de técnica e intentarlo a través de su evolutor. Pero el resultado fue el mismo… solo vacío y silencio.
Sailor Galaxia lo observó desde lejos y de dio cuenta de sus infructíferos intentos. Así que se le acercó para auxiliarlo.
—Te resultará casi imposible comunicarte con ellos si deseas hacerlo desde este planeta. Las fuertes capas de energía que lo rodean y las fuerzas gravitacionales de los millones de agujeros negros y solos colosales que se encuentran alrededor, hacen que cualquier tipo de poder y señal quede atrapado. Nada puede entrar o salir. De hecho, tu llegada y la de ese monstruo fueron extraordinarias. En cuanto a salir, a menos que regresemos por donde tú llegaste, o por el camino que solo yo conozco.
—Ya lo veo, —respondió Time One. —Entiendo entonces que hasta no haber pasado esas barreras no podré comunicarme con ellos o ellos conmigo, a menos que aumentara considerablemente mi poder. Aunque me temo que eso no sería muy bueno para el planeta… ¡Santo Cielo! Si mis amigos no pueden sentir mi presencia o comunicarse conmigo creerán que estoy en peligro y se aventurarán a buscarme. Ahora es más importante que me pueda comunicar con ellos, así que creo que debemos irnos ya.
—No te apures. Si es tan importante hay un modo de que hables con ellos sin necesidad de apresurar las cosas.
Time One la miró extrañado. Ella le hizo un gesto con la cabeza para que él la siguiera. Entraron al castillo, seguidos por las Sailor Crystals y los soldados, y se dirigieron al sótano, lo que en un castillo medieval terrícola debería corresponder a los calabozos. Pero en lugar de celdas y fosas, lo que se desplegó ante los ojos de Time One fue una gran y enorme caverna, muy oscura para estar sepultada en un planeta de cristal translúcido y brillante. Sailor Galaxia guió al guerrero por la caverna descendiendo varios cientos de metros… tal vez hasta un par de kilómetros, hasta que encontraron una extraordinaria puerta de oro. Una vez allí, la Sailor Scout invitó al Star Warrior a traspasarla.
Al abrir la puerta lo que apareció frente a los ojos de Time One fue mucho más hermoso y maravilloso de lo que él mismo creyó poder imaginar. Y es que una cosa es verlo por televisión, a través de una caricatura, donde los dibujos son una limitante a la imaginación, que verlo de esta manera, en vivo y a todo color.
Se trataba de una cámara grandísima (Según las cuentas de él mismo y las de Tania, debía ser mucho más grande que el mismo planeta en cuyo interior estaban), pero eso no era lo más extraordinario de todo. Resplandeciendo con una luz mucho más que hermosa, cientos… no, miles… no, debían ser millones… tal vez trillones de estrellas formando una galaxia en miniatura que abarcaba todo el interior de aquella gran cámara. Time One se acercó para verlas mejor, y su excitación no terminaba. No eran simplemente estrellas. Eran Semillas estelares, las mismas que habían llevado a Sailor Galaxia en su búsqueda hasta la tierra, cuando estaba dominada por el “Terrible Caos”. Estando entre tantas semillas, Time One pudo recordar una escena que solo había visto en caricatura, pues aunque él había compartido momentos con Sailor Moon en otra dimensión, no había vivido ese momento particular en persona: Cuando Sailor Moon está frente a Galaxia y se abren todos los capullos de flor liberando todas las semillas estelares y llenándolo todo de luz, resplandeciendo con la semilla y la luz de la primera.
— ¡Creí que habías dejado de reunir las semillas estelares! —Exclamó él sin salir del hipnótico transe que le provocaba el espectáculo que se dibujaba ante sus ojos.
Esa expresión tomó por sorpresa a Sailor Galaxia. ¿Cómo sabía él que ella intentó reunir alguna vez las Semillas Estelares? Aunque una vez que lo reflexionó, el misterio de Time One iba formando una telaraña cada vez más entrelazada. Desde el principio él había llegado llamándola por su nombre, y parecía tener un especial interés y preocupación por ella y Sailor Moon. Definitivamente no era para preocuparse o tener cuidado. Su aura y su energía no reflejaban el menor atisbo de maldad. Time One era, a todas luces, un guerrero del bien que emanaba tanta bondad y energía positiva, que solo le faltaban plumas en las alas y una aureola para ser un ángel.
—Estas Semillas no son las que intenté reunir alguna vez. —Explicó ella. —Gracias al poder de Sailor Moon, y en consecuencia de que ella me haya liberado del Terrible Caos, en esta cámara ha ido apareciendo el reflejo de cada una de las semillas que  ayudé a regresar a su lugar de origen. Cada semilla que volvió a brillar, cada estrella que encendió de nuevo su luz, cada Sailor Scout que volvió a la vida, encendió una luz que fue apareciendo en este lugar. Pero eso no es lo más espectacular de todo… ¡Vamos! Intenta llegar al centro de esta pequeña galaxia.
Time One escuchaba emocionado, como un niño pequeño que escucha la más fantástica de las historias. Y así, con el corazón lleno de una repentina inocencia, aceptó la invitación que le hacía la Sailor y se aventuró al interior de la cámara, hasta donde figuraba el corazón de aquella pequeña galaxia.
Si el solo entrar en aquella cámara había sido asombroso, las maravillas no se terminaban para Time One. Al llegar al centro de la Galaxia miniatura, ¡Toda la Vía Láctea se desplegó ante sus ojos! Cada planeta, cada estrella, cada asteroide, cometa, meteorito, hoyo negro, nebulosa, ser vivo… ¡Todo se mostraba a un solo pestañeo de distancia! Y observando con más cuidado, también podía oír los ruidos y voces que se producían a lo largo y ancho de la galaxia.
Entendió entonces lo que pasaba. No se trataba simplemente de sorprenderlo, aunque si esa hubiese sido la meta estaría más que lograda y superada. Pero esa capacidad mágica y asombrosa de ver y oír todo lo que ocurría en la Vía Láctea seguramente también podía tener posibilidades inversas. Después de todo, Sailor Galaxia le había ofrecido una manera de comunicarse con sus compañeros. Así que fijó su mirada hacia el sur de la galaxia y buscó los resplandores de la luna y la tierra, entonces se concentró y fijó su atención. En realidad no le costó nada de esfuerzo el encontrar a sus amigos.
— ¡Chicos! ¿Pueden oírme? —Pronunció en voz alta, y sintió como si su voz resonara a través de todo el universo, aunque estaba seguro que, si alguien lo había podido oír, solo habrían sido sus amigos.
———— O ————
En la tierra, los Time Warriors estaban preparados y listos para salir. El monstruo que salió al espacio cerca de 6 horas después de la salida de Time One y el otro monstruo, había aterrizado muy cerca de, lo que según sus cálculos debía ser, el planeta sombra. Lo más sorprendente de todo era que al parecer había vida en ese lugar, que ellos conocían como un planeta inhóspito. Aunque como habían comprobado, los planetas en esta dimensión no eran nada parecidos a los que ellos conocían, así que asumieron que las presencias en aquel planeta no eran para sorprenderse. Lo que sí era para preocuparse, era que esas vidas corrían un grave peligro si el monstruo decidía llegar hasta allá, y a ausencia de Luis para dar indicaciones pertinentes, ellos habían tomado las decisiones. Los Time Warriors irían a la pelea, mientras los Light Warriors permanecerían en la Tierra esperando noticias de Luis o del enemigo.
Los Time Warriors ya estaban formados y en posición, listos para transformarse y salir volando a toda velocidad en dirección a aquel plantea. Pero justo cuando todos habían hecho aparecer sus cristales de transformación, la voz de Luis irrumpió en la habitación y los distrajo.
— ¡Chicos! ¿Pueden oírme?
La voz tenía cierto efecto de resonancia, lo cual quería decir que estaba transformado en algún nivel de poder superior. Mínimo, en Súper Aheroceloín. Sin embargo, cuando intentaron sentir su presencia les resultó imposible. Seguramente había tratado de una alucinación, y lo peor, una alucinación colectiva. La pregunta era: ¿Por qué los había interrumpido en un momento tan importante?
— ¡Hey, chicos! ¡Chicos, soy yo! ¿Todo está bien por allá?
— ¿Broth? —Preguntó Linda en voz alta y algo confundida, un poco antes de que Eni también preguntara.
— ¿Luis, eres tú? ¿Dónde estás?
— ¡Liagr, Etloc! ¡Qué alegría me da escucharlas! —La forma como la voz de Luis había recalcado sus nombres aheroceloínes les daba a entender que se encontraba con alguien frente a quien resultaba comprometedor revelar sus identidades. — ¡Nunca me creerán cuando les diga en dónde me encuentro!
— ¡Basta de bromas, Lagr! ¡Dinos dónde estás! ¿Y por qué no podemos sentir tu presencia? —Interrumpió Alannan, con toda la seriedad que apremiaba la situación.
— ¡Oh! ¡Discúlpenme, Al, amigos! No me di cuenta hasta muy tarde que la capa de energía que atravesé formaba una barrera y que no se podía sentir ni transmitir nada de un lado para el otro. Pero una amiga me mostró este medio y de verdad que es alucinante. ¿Pueden creerlo? ¡Estoy en el centro de la galaxia! Seguí al monstruo hasta aquí y lo derroté. Luego tuve que internarme más en el corazón de la galaxia para poder comunicarme con ustedes. ¡De verdad que es un lugar fantástico! Ojalá estuvieran aquí.
La voz de Luis, o mejor dicho, Time One, de verdad que reflejaba una alegría inusitada, y esa amiga de la que hablaba debía estar con él, y por eso ocultaba sus identidades. Pero los problemas eran muchos para andarse con contemplaciones.
—Pues qué bueno que no estamos allí, —ahora la que reclamaba era Laisha, —porque mientras tú jugabas a sortear los mayores peligros del universo para descubrir maravillas de ensueño, otro monstruo ha abandonado la tierra.
El rostro de Time One se endureció al escuchar las palabras de su hermana y sus ojos se mostraron con mucha preocupación. Sailor Galaxia lo notó y se acercó a él.
— ¿Han tenido que pelear? —Preguntó el guerrero.
—A eso íbamos, —respondió Jennifer. —Estábamos a punto de transformarnos cuando nos hablaste. Lo que nos preocupa es que el monstruo se dirige al planeta Sombra.
Time One giró su rostro en dirección al este de la galaxia, donde debería estar el planeta Sombra. Inmediatamente pudo sentir la presencia maligna del monstruo en un asteroide muy cercano a un planeta… pero no era el planeta Sombra. Entonces recordó que también el planeta Alhar había sido sustituido por otro planeta en esta dimensión. Primero sintió satisfacción de que no fuera el planeta Sombra, luego alegría al comprobar de qué planeta se trataba, y las presencias que había en ese lugar, mismos detalles que lo llenaron inmediatamente de inquietud ante el peligro que asechaba.
— ¡Ya lo tengo! —Dijo Time One, confundiendo completamente a sus amigos. —Algo que les quería compartir, cuando estaba tan contento, es que en el lugar donde estoy puedo ver, sentir y oír todo lo que pasa en la galaxia entera. Así es como me pude comunicar con ustedes, y mientras Jegr me iba explicando, busqué y encontré al monstruo. Aunque el planeta Sombra no es exactamente el que nosotros conocíamos.
»No se preocupen por este monstruo. Antes bien, terminen con las tareas que aún quedan pendientes… Al, Jegr, les encargo la misión que falta para completar el plan. Yo me encargaré de este monstruo, y no se preocupen por mí, yo llevo refuerzos. —Dijo a la vez que miraba a Sailor Galaxia a los ojos.
Las palabras de Time One eran confusas, pero sus amigos acabaron por resignarse y aceptar las indicaciones de su líder. Mientras tanto, él y Sailor Galaxia regresaron al salón principal del palacio, donde los esperaban las Sailor Crystals y los soldados, junto con un comité de súbditos del planeta de Cristal que iban a despedir a su reina. Ella sólo lo podía sospechar, puesto que no había escuchado la conversación completa, pero suponía que el destino de Time One ya no era la Tierra, sino un planeta distinto, aunque no podía imaginar cuál.
Time One apresuró las despedidas, y una vez que estuvieron listos, Galaxia le hizo el comentario:
—No escuché muy bien de qué se trataba. Pero no vamos a la tierra, ¿verdad?
Él la miró muy serio y directo a los ojos antes de responderle. Al mismo tiempo hacía aparecer en su mano una roca con una figura, un relieve con un diseño muy similar al de una estrella sin uno de sus lados.
—Mis amigos me informaron que otro monstruo salió de la tierra en dirección a un planeta desconocido. Gracias a las propiedades de ese cuarto de Semillas Estelares, pude localizar al monstruo y darme cuenta de algo terrible: Un grupo de amigas tuyas, además de las que te esperan en la tierra, corren peligro.
Sailor Galaxia sintió cómo se le estrujaba el corazón al escuchar esas palabras, y aunque de inmediato supuso la respuesta, de cualquier forma ella tenía que formular la pregunta en voz alta y escuchar lo que ella ya sabía entrando por sus oídos en la voz de alguien más…
— ¿A dónde vamos?
Time One apuntó con la roca hacia el cielo y luego se volvió para mirarla de nuevo a los ojos. Él sonrió con satisfacción al descubrir lo que podía ver a través de ella.
—Vamos… al planeta de Fuego…
De la roca que él sostenía en la mano salió un rayo, y en el aire se dibujó la misma estrella que estaba dibujada en ella. Entonces la estrella se fragmentó y separó todas sus partes, descubriendo un espléndido túnel.
—Sabes, no sé cuál sea el camino que tenías propuesto, pero este es el que conozco yo, y te puedo garantizar que es lo más seguro y rápido que podremos encontrar para llegar a nuestro destino… ¿Vienes?
Y con algo de timidez, Sailor Galaxia tomó la mano de Time One y ambos volaron hasta internarse en aquel túnel brillante, mismo que se cerró tras ellos una vez que hubieron entrado.


Continuará…

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En el Siguiente sub-capítulo:
El planeta de Fuego ahora es uno de los lugares más hermosos de la galaxia, ubicado en uno de sus extremos. Pero con solo unos minutos allí, el monstruo ha arrasado con todo ese esplendor. Ni siquiera la aparición de una nueva Sailor Scout es suficiente para detenerlo. Solo la aparición de dos valientes viajeros estelares pondrá fin a esta tragedia.

SM&SW-0.25: El planeta de Fuego.

Esta historia sufre transformaciones al expresar las cosas como las ven los Star Warriors o como las ven las Sailors. Por eso hay veces que lo evidente se vuelve un misterio.

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